El Dorado Colombia quiere seguir sosteniendo esta editorial de Arte Y Arqueología a pesar de que fue escrita en noviembre del 2005 y los acontecimientos que la inspiraron son cosa del pasado, es actual en lo tocante al acontecer de los investigadores no profesionales.
Editorial: Hasta cuando? !NO MÁS!
Trató sobre lo que aconteció al investigador Pablo Cingolani en Bolivia.
La historia es sencilla: Un investigador luchando por rescatar una tribu perdida en el tiempo, varias expediciones, inmensos esfuerzos invertidos, tiempo, dinero, salud, todo lo que queramos pensar incluido el riesgo de perder la vida.
El premio: Amenazas de investigación, deportación, la cárcel.
Consideraciones de la autora de esta web:
Pablo es un ser muy humano que dedica su vida, su alma, intelecto y accionar en pos de la las raíces de nuestra cultura (No tiene título en ninguna rama de las ciencias sociales, es periodista). Su búsqueda parte de ese urgente cognoscitivo que precisa liberar mediante un ejercicio natural y libre de la expresión y el accionar, que posee muy finas calidades inherentes a la persona no adquiribles, pero si puede legar sus emanados al resto de la humanidad si esta lo permite.
La repudiable acción que en estos momentos se esta gestando contra Pablo Cingolani, (y aviva una herida propia), minimiza el motivo central por el que parte la expedición: LOS TOROMONAS
¿Que consigue una demanda de difamación? y otros pelos más que vayan creciendo por el camino contra él y los otros miembros de la expedición que ya se vislumbran de acuerdo al comunicado de la Ministra, que los recusa por demandar protección para las reservas naturales y hacer la denuncia publica de la tala y deforestación de la selvas Bolivianas. (¿y quien creé por Dios que eso es falso?).
Consigue: Coartar a estos investigadores futuras incursiones en pos de este descubrimiento y que pueda ser arriada esta bandera en un futuro cercano por personajes “debidamente calificados” pues ya esta expedición y las anteriores (de Pablo) produjeron y sustentaron la motivación y el camino correcto para encontrar a los Toromonas si es que todavía existen, como la expedición misma lo plantea.
Este hecho y tantos otros, me impulsan a pedir en esta web a todos nuestros Estados, el respeto, confirmación y conclusión de todas las denuncias e investigaciones que se efectúen en pos del esclarecimiento de la historia de nuestros pueblos que provenga de cualquier persona que se involucre con ella y tenga soporte de la misma.
Veamos porqué:
Nuestro motor cognoscitivo casi siempre despierta cuando hemos alcanzado la madures racional-intelectual y como adultos ya nos desenvolvemos en otras actividades ajenas a la ramas de las Ciencias Humanísticas o de las Sociales, según el País (Filosofía, Antropología, Historia, Literatura, Arqueología, etc).
Para quien carece de Título en algunas de estas ramas, la liberación del conocimiento y confirmación de sus conclusiones (producto de años de investigación, mucho sacrificio y dedicación), son bárbaramente restringidas y repudiadas por las Entidades responsables de las mismas, ante los diferentes Gobiernos de estas nuestras tierras, estas entidades desestiman nuestros esfuerzos sin llevar las cuentas de que la mayoría de los resultados obtenidos en estas materias son logros de personas no tituladas en ellas y superan ampliamente los resultados obtenidos por los Profesionales que acreditan como tales.
El motivo de esta disparidad no es otro que los dones con los que nacemos, de la intuición, percepción, creatividad, etc..además, la lógica, razón, inteligencia, etc...dones del cerebro o del alma no importa, lo que es claro es que no compete sobre ellos potestad, manejo o administración de los hombres, por eso son llamados dones y virtudes del Espíritu Santo, no adquiribles mediante ningún titulo académico, por más que los estados se pretendan ser capaces de inculcarlos.
La gran mayoría de la restricciones nacen de la Ley sobre conservación y patrimonio. Es claro que las actuales leyes de patrimonio a nivel mundial están motivadas para la protección del mismo, combatir y eliminar el saqueo de reservas naturales, de tumbas y lugares arqueológicos, prehistóricos, etc.
Estas actividades en su gran mayoría se practican por personas muy incultas y de bajos recursos para las cuales el único motor es el obtener unos pesos a través de escamotear los objetos encontrados en esos lugares cuando son arqueológicos, esto también lo aplican desgraciadamente y dolorosamente muchos de los profesionales acreditados, a los que la ley concedió la exclusiva de este delito, sin pruebas ni cargos pues no concibe en su letra la fiscalización de sus actividades.
La ley tampoco contempla la obligatoriedad a comprobar las denuncias que se susciten en la materia suficientemente sustentadas y menos de menos apoyar y estimular las investigaciones privadas que se desprenden de la causal expresada arriba.
HASTA CUANDO! tenemos que esperar por un amparo de la Ley para alcanzar el reconocimiento y culminación de la investigación, pues lo que tenemos es: el plagio inmisericorde de las mismas, el escarnio publico que llega a afectar el resto de actividades a las que nos dedicamos y el dolor de comprobar el dolo en lo tocante a nuestra historia en toda su extensión, sostenido por los Doctorados adscritos al continuismo de perezosas, complacientes y manidas Academias, que se sostienen amparadas en: “la falta de prueba” .
¿Pero que prueba es la que falta?.
La que NO ESCONDE y produce el “INTRUSISMO PROFESIONAL”, caballito de batalla esgrimido para zanjar las discrepancias que se suscitan en los distintos campos con personas no tituladas, no obstante contengan sus manifiestos las suficientes pruebas de soporte, bibliografía, documentos, citas referencias y en muchísimos casos contundentes pruebas materiales que se desechan por “ser dudosa su procedencia”
Gilda Mora
Ver un caso extremo de "mala suerte" que sufren los investigadores profesionales y no lo cuestionan las academias o autoridades |